“Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia delante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados un camino situado en alto; y a lo largo del camino suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas. Contempla ahora a lo largo de esa paredilla unos hombres que transportan toda clase de objetos cuya sombra atraviesa la paredilla y llega a los ojos de los encadenados de forma difusa… sombra imaginaria, eikasía.” Platón, La República (el mito de la caverna)

Una fotografía no es sólo un recorte de tu pupila; es historia, es memoria, es poesía informativa. Desde Brady hasta Capa, de Vietnam a Irak, hay una distancia muy estrecha, unos años que se resbalan, unos sucesos que quizás desconoces.
Si abres la puerta y te atreves a mirar el horizonte de tu mundo es posible que, con el tiempo, tus pies te lleven más allá de las esquinas de tu calle, las ventanas con sus vecinas y su cuchicheo, los caminos de lo cotidiano. Y es posible que también tus ojos se cansen de la lista de la compra, los calendarios muertos, las montañas de letras de tu estantería. Y a lo mejor entonces, cuando se canse tu cabeza de lo palpable, querrás descubrir la abstracción de lo real, lo que otros ojos supieron, lo que tu sillón no te enseña, lo que desde siempre ocultas, el miedo frenético a la realidad.
Y en ese remolino correrás por el escalofrío, temblarás en la risa; entenderás quiénes y por qué son Cartier-Bresson, Eugéne Smith, Bourke-White.Te abrazarás a la rabia, dormirás pesadillas que viviste en tu pasividad desenfadada o fantasías que desconocías desde tu ignorancia.
Quizás este blog quiera empujarte al otro lado de la cortina; quizás el medio será la fotografía, el fotoperiodismo, la imagen, la eikasía. Pero eso yo no puedo saberlo, al fin y al cabo todos los encadenados somos dueños de nuestros propios ojos.
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Me parece realmente bordada la manera sublime en que has realizado tan magnifica reflexión. Continúa en este nivel.
juanja
Increíble tu primer post cariño! me encanta como escribes y eso que es la primera vez que leo algo tuyo, y te aseguro que no será la última… Además has incluido un fragmento del mito de la caverna que me gusta mucho!
Sigue así… te admiro muchísimo! ^^ además de ser una excelente escritora, eres una excelentísima amiga
Ummm… Platón… Qué bien traído.
tQ muchoo!!
No es la primera página tuya que leo! sabes que te sigo desde que empezaste a aventurarte en este mundito y espero que sigas trabajando. Cada vez tus textos son más reflexivos, más formados y limpios. Me gusta mucho la idea que planteas con la percepción, en mi campo de estudio también es un tema muy importante, que forma parte del debate arquitectónico desde tiempos remotos. Trataré de enviarte algunas referencias de autores que te pueden ayudar a indagar un poquito más en el tema.
Estoy segura de que llegarás lejos, siempre te digo lo mismo.
Este ha sido un primer vistazo a tu blog y a esta reflexión. No te voy a poner que me gusta porque queda muy vacío, ¡me encanta! que queda igual, pero te llena más, je. Tienes un toque que huele a realismo mágico, pero como a mí me maravilla no sé si es que lo veo en todas partes. Muy buena reflexión y ,como las fotografías, muy bien el encudre y la definición (perdón por la valoración, no quiero hacer de profe). Prometo leerlo más detenidamente y los otros también. Un beso.